Por VÍCTOR ‘McCoy’ GALVÁN

Grababa la cápsula-resumen de la carrera cuando Checo Pérez entró al hospitality del Force India y me interrumpió, segundos después nos abrazamos, festejando su sexto podium en Fórmula Uno, el primero que me tocaba ver en vivo.

El momento de la interrupción, cuando grababa mi reporte.
El momento de la interrupción, cuando grababa mi reporte.

Todo empezó una hora antes.

Ahí estaba, cruzando la puerta de vidrio que llevaba al podium del Gran Premio de Mónaco de Fórmula Uno. A tres metros, Lewis Hamilton, Daniel Ricciardo y Checo recibían los trofeos a los tres primeros lugares de la competencia. Por mi trabajo como reportero de automovilismo no era nuevo que estuviera cerca de ellos. Pero sí la primera vez que estaba rodeado por el cuerpo de seguridad del Príncipe… y a unos metros del propio Alberto II, quien amablemente había detenido la puerta cuando grité “Wait”, sin saber de quien se trataba.

Así, a la mitad del himno de Alemania (que se tocó para celebrar a Mercedes-Benz, equipo al cual pertenece Hamilton, ganador de la competencia) Checo volteó a su izquierda y me vio, poco le importó el protocolo y ahí, en pleno podium, me saludó.

 

Foto: Víctor Galván.
Foto: Víctor Galván.

¿Cómo llegué ahí?

Estaba en la azotea de uno de los edificios que dan a la meta del circuito callejero disfrutando de la legendaria carrera, cuando vi que Checo realizaba una de la competencias más aguerridas que recuerde. Me acerqué a Sylvia Keller, publirrelacionista de Infiniti, y le dije: “Voy abajo a felicitar de lejos, a su pasada, a Checo”.

Ella sonrió y me dijo: “Buena suerte, ve”.

Así bajé corriendo los cinco pisos y crucé la puerta, sin saber que llegaría justo al podium.

Luego del festejo de Checo, vi a Carlos Slim Domit, justo en la recta del circuito, así que aproveché para recoger sus impresiones tras el podium de su ‘ahijado’ deportivo. Tras la charla, traté de hacer lo mismo con Toño P. Garibay, padre de Checo, pero su euforia impidió que el material sirviera para publicarse.

Juntos caminamos hasta el hospitality del Force India y esperamos a Checo. Finalmente llegó y tras cumplir algunos compromisos, pudimos platicar. “No sabía que estabas aquí”, me dijo.

–¿A que viniste?
–A verte en el podium, respondí.
–Chingón güey… pero.. ¿sólo veniste a eso? No me avisaste.

Y no, no sólo había ido a eso. Infiniti me invitó para probar el nuevo Q50S Hybrid en pleno trazo callejero de Mónaco, uno de los circuitos más famosos en el mundo.

El viernes previo a la carrera pude rodar sobre las calles de Mónaco; ahí, justo donde Gilles Villeneuve le mostraba al mundo todo su talento; donde Ayrton Senna manejaba sólo con una mano, pues los cambios se hacían con palanca; donde uno de los pilotos más cerebrales en la historia, Alain Prost, subía a lo más alto del podium luego de que Senna se estrellara en un muro cuando la soberbia le empujaba a sacar una vuelta al francés.

Ahí, donde Michael Schumacher cruzaba su Ferrari para que la calificación terminara antes de tiempo; donde Juan Manuel Fangio tejía su leyenda; donde Juan Pablo Montoya demostraba que lo que importaba no era la nacionalidad, sino el talento; ahí estaba, a más de 100 km/hr, poniendo a prueba al tecnológico automóvil.

Members of the Media test drive the Infiniti Q50 Hybrid around the circuit.
Con el Infiniti Q50 Hybrid.

— ¿Y te gustó?, me preguntó Checo al saber que había manejado en esas calles, donde él obtuvo una victoria en GP2, en 2010.
— Acabas de correr 78 vueltas y subirte al podium, y ¿neta preguntas por mi experiencia?
— Pues sí güey, me contestó mientras sonreía.

Y es que ese es Checo, el amigo, el mismo chamaco que corría por la sala de prensa del óvalo de Fontana en 2000, mientras yo transcribía la entrevista a Adrián Fernández, quien acababa de terminar subcampeón de Champ Car.

Ese Checo que llamaba a las 3 de la mañana de México, las 10 de la mañana en Alemania (dónde corría en la Fórmula BMW, a sus 15 años) para preguntarme cómo le había ido al América.

El adolescente que me contaba sus días en Inglaterra, cuando logró el campeonato de la British Formula 3 National Class, para hacer una columna semanal en Infopits.mx.

Al festejo en el hospitality se unió el también mexicano Pablo Sánchez, quien se encontraba en Mónaco para disputar una ronda del campeonato Porsche. Fue en ese momento que caí en cuenta que no habíamos estado los tres juntos desde hace nueve años, cuando en 2007 -junto con Picho Toledano- hicieron pruebas para correr la World Series by Renault, a unos cuantos kilómetros del Principado, en la pista del Circuit Paul Ricard.

Foto: Víctor Galván.
Foto: Víctor Galván.

A pesar de que no me gusta que me fotografíen con los “famosos” que llego a entrevistar, en esta ocasión era distinto, para mí Checo no es el piloto que ocupa las portadas de revistas, sino el chavito que juega a ser kartista mientras trata de ganarle a su hermano mayor, Toño, quien también tiene la velocidad en las venas.

Y así, aún con la emoción de la gran carrera de Sergio, sonreímos a la cámara de mi teléfono, con la esperanza de que no pasen otros siete años para estar juntos, festejando.

En Paul Ricard, en 2007.
En Paul Ricard, en 2007.

*Para los interesados, aquí los videos de la entrevista a Checo y a Carlos Slim:

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