“Yo fui el Elvis del boxeo, el Tarzan del boxeo, el Superman del boxeo, el Drácula del boxeo. El gran mito del boxeo”.

Por CARLOS MERAZ

unnamed-3Inevitablemente la última batalla de la vida siempre se perderá por un contundente KO. Esa derrota a la que está condenado el hombre desde su nacimiento, alcanzó al más fuerte y “más grande” de su especie. Algo que no consiguieron en el boxeo pesos completos como Sonny Liston o George Foreman, ni fuera de éste como sucedió ante su propio país, el más poderoso y beligerante de la Tierra al no enrolarse en el ejército para combatir en la guerra contra Vietnam o incluso frente al mismísimo Superman en un cómic de colección. En la realidad y la ficción nadie pudo abatir a ese descomunal ser cuya boca era tan veloz y poderosa como sus puños, y que en el cuadrilátero “flotaba como mariposa y picaba como avispa”.

El round final de Muhammad Ali culminó el pasado 3 de junio, con la caída del ser humano, a los 74 años ya desgastado por tres décadas de lucha contra el Parkinson, pero nunca se podrá demoler al invencible mito que él mismo se forjó para colgarse, sin decisiones divididas, el cinturón del deportista más importante e influyente del siglo 20.

unnamedSu figura de 1.91 metros de estatura con 94 kilos de músculos forjados en el gimnasio eran tan imponentes como el ego, carisma, elocuencia y orgullo que siempre profesó hacia su raza, oprimida, humillada y esclavizada en una era, de los efervescentes años 60 y 70, donde los héroes y los dioses solo eran concebidos con tez blanca.

Cassius Marsellus Clay Jr., su nombre de esclavo, se transformó en Muhammad Ali, el nombre de rey que escogió dentro del Islam, la religión que liberó al segregado y encumbró a la leyenda, paradójicamente  adiestrada para ser invencible y letal en el ring, pero con una sobrenatural inteligencia para un púgil que en las peleas infligía dolor a los contendientes y fuera de ellas hacía reír a cualquiera con su sarcasmo, arrogancia y agudas disertaciones sobre lo que implicaba ser un negro en una nación de blancos.

Ali siempre fue, es y será mucho más que un pugilista que revolucionó y cambió para siempre el boxeo, pues sus hazañas deportivas -medalla de oro en la categoría de semipesados en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 y sus tres títulos mundiales de campeón de los pesos completos- son tan memorables como su liderazgo de incansable ideólogo del orgullo negro. Pues qué afroamericano, de cualquier edad, se atrevería a decir que no ha soñado con ser “el más grande”, como bien lo probó dentro y fuera del ring Muhammad Ali.

PRIMER ROUND

unnamed-5Muhammad Ali hizo del boxeo un arte y una danza, donde la coreografía después del cuarto asalto creaba estragos hasta en el rival más fuerte. Y si a eso se le suma un veloz juego de jabs, más un puño izquierdo tocado por Dios, cualquier condición física se ponía a prueba ante alguien que sabía que lo fundamental no era propinar golpes a destajo, sino saber esquivarlos para desesperar y, a la postre, consumir al oponente. Todo un cambio de paradigmas en el pugilismo.

Siempre contracorriente y sin ser el favorito en las apuestas pasará a la posteridad por tres épicas peleas, primero por vapulear al “Oso” Sonny Liston en dos inolvidables ocasiones (1964 y 1965) y después a “La Momia” George Foreman en Rumble In The Jungle, la pelea del siglo en Zaire, en 1974, donde el país africano se volcó en un incondicional apoyo con el grito de guerra “Ali, boma ye!”, que se traduce como “Ali, mátalo”.

SEGUNDO ROUND

Muhammad Ali dejó bien claro que las más gloriosas batallas no siempre son televisadas y se libran en solitario. Un niño que aprendió a pelear para recuperar su bicicleta robada; de joven por ganar una medalla olímpica; de adulto contra el establishment blanco por la liberación negra y al final de su carrera deportiva hasta su muerte contra el Parkinson, que lo atacó en 1984 con apenas 42 años de vida.

Pero este superhombre cuyos méritos deportivos capturaron la atención y admiración de celebridades del calibre de Frank Sinatra, Elvis Presley y The Beatles, hasta escritores y periodistas como Norman Mailer y Gay Talese, respectivamente, fue aún más poderoso e inspiracional abajo del encordado, pues sin su activismo social la comunidad afroamericana habría tardado más en su inevitable proceso de emancipación de la tiranía y el odio racial.

TERCER ROUND
Muhammad Ali siempre, antes de subirse al cuadrilátero, preparaba minuciosamente su pelea con una contienda verbal tan dura como sus puños y tan rápida como su juego de piernas. Su humor y espontaneidad han quedado para la historia en frases no provenientes de un filósofo, un artista, un político o un defensor de los derechos civiles sino de un simple boxeador, un self-made de la clase baja de Louisville, Kentucky, que con o sin conocimiento de causa terminó siendo todo eso y más.unnamed-2

Para algunos era un bocazas exhibicionista y para otros un deportista capaz de hablar de mucho más que tan solo del negocio del boxeo y su preparación física, pues en su universo mental tampoco había imposibles para que un negro demostrara igualdad y hasta superioridad en el mundo de blancos, que terminó postrado ante “el más grande”.

CONTEO HASTA DIEZ

  • “Un hombre que ve el mundo a los 50 igual que a los 20 ha perdido 30 años de vida”.
  • “Odié cada minuto de entrenamiento, pero no paraba de repetirme: ‘No renuncies, sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón”.
  • “Imposible es solo una palabra que utilizan los débiles que encuentran más fácil vivir en el mundo que les han dado que explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho. Es una opinión. Imposible no es una declaración. Es un desafío. Imposible es potencial. Imposible es temporal. Nada es imposible”.
  • “Soy el más grande. Me lo dije incluso a mí mismo cuando no sabía que lo era”.
  • “Soy tan rápido que anoche apagué el interruptor de la luz en mi cuarto del hotel y estaba en la cama antes de que el cuarto estuviese a oscuras”.
  • “No voy a recorrer 10.000 kilómetros para ayudar a asesinar a un país pobre simplemente para continuar la dominación de los blancos contra los esclavos negros”.
  • “Cuando tienes razón, nadie lo recuerda; cuando estás equivocado, nadie lo olvida”.
  • “El boxeo es un montón de hombres blancos viendo cómo un hombre negro vence a otro hombre negro”.
  • “Servir a otros es el alquiler que se debe pagar por una habitación en la Tierra”.
  • “La gente no soporta a los bocazas, pero siempre los escucha”.
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