POR AZUL DEL OLMO
Foto: Cortesía Gamaliel Luna

Una de las mejores cosas que le puede suceder a cualquier fan de una banda es enterarse que su grupo favorito está por comenzar una nueva gira; y a pesar de aparentemente no tener un disco nuevo a promover, siempre puede haber sorpresas.

The Cure no fue la excepción: La banda liderada por Robert Smith se presentó el martes pasado en la Lakefront Arena de Nueva Orleáns, Luisiana, donde dio inicio a su nueva aventura por el mundo con su Tour 2016 en el que, además, estrenó dos canciones.

Para cuatro mexicanos que necesitaban un pretexto para ir a Nueva Orleáns, la primera fecha de la gira -de más de 70 programadas hasta ahora en Estados Unidos, Canadá y Europa- se convirtió en una experiencia completamente diferente a la que normalmente se vive en la capital del país, cuando el quinteto originario de West Sussex incluye a México en sus tours.

La cita fue a las 7:30 de la noche (donde las 7:30 son las 7:30, no 7:45 u 8:00). A esa hora en punto el trío escoces The Twilight Sad tomó el escenario para comenzar a “calentar el ambiente”, una idea no muy diferente a la que tenemos los chilangos cuando vamos a un concierto; el telonero se escucha mientras la gente –que no forzosamente viste de negro para las presentaciones de The Cure, como suele ser en la Ciudad de México- sigue entrando a la sala o empieza a comprar las cervezas.

59b3185e-a143-43fd-b3f0-13fad575b0f1
Foto: Azul del Olmo

La pista se fue llenando y las butacas también; 25 minutos antes de las 9:00 de la noche las luces se apagaron y uno a uno –Smith, Simon Gallup, Jason Cooper, Roger O’Donnell y Reeves Gabrels- tomaron su lugar en el escenario. El grito con el que los británicos fueron recibidos fue grande, pero las primeras notas de Open no fueron suficientes para hacer que el público se levantara de su asiento a cantar… de hecho, casi ninguna de sus interpretaciones.

Si bien en el repertorio apareció All I Want (tema que no tocaban desde 1987), A Letter to Elise (que tampoco tocaban desde 2008), el estreno en vivo de Step into The Light e It Can Never Be the Same, acompañadas de clásicos como Just Like Heaven, A Forest, In Between Days, Lovesong o Give Me It completaron un set de 28 canciones y casi tres horas de show. Desde la perspectiva de un extranjero acostumbrado a ver en los conciertos una devoción casi religiosa con cada banda que se presenta en la Ciudad de México, la tibia reacción del público en Nueva Orleáns fue casi un sacrilegio.

dt.common.streams.StreamServer
Foto: The New Orleans Advocate

Sí, hubo ovaciones y aplausos; sí, también había emoción… pero una emoción diferente a la que se vive en los países latinoamericanos, tal vez porque en Estados Unidos es normal que bandas de la trayectoria de The Cure se presenten con más regularidad o simplemente porque así reaccionan las audiencias de cada país, aunque siendo honestos, de igual forma lo hacen las bandas.

Casi tres horas de show con 28 canciones no se comparan con las casi cinco y el set de 50 temas que los británicos presentaron hace tres años, después de un temblor, en el Foro Sol, donde bromearon, sonrieron y hasta bailaron… por eso, no hay que perder la esperanza de que pronto se anuncie la fecha de su regreso a México.

Anuncios