POR VÍCTOR ‘McCOY’ GALVÁN

Alessandro Zanardi es uno de los pilotos más talentosos que he visto. La manera en la cual toma los “lavaderos”, avienta el auto y pelea hasta el último milímetro de pista le convirtieron en un auténtico dios del automovilismo.

Lo conocí en 1998 cuando se enfilaba a su bicampeonato de CART, una categoría de autos fórmula que se corría principalmente en Estados Unidos y que tenía la atención de los medios mexicanos gracias al gran desempeño de Adrián Fernández.

Cubrí dos temporadas de la serie en sus rondas estadounidenses y solamente falté a las etapas de Alemania, Inglaterra y Japón, lo que me permitió entrevistar al italiano en varias ocasiones.

No olvido la primera, en Chicago. En 1998 viajé por vez primera a la serie y desconocía totalmente los protocolos de prensa. No sabía que las entrevistas no se pedían a los pilotos, sino a los “PRs”, así que me acerqué al italiano.

Alessandro, ¿puedo hacerte una entrevista?”, pregunté, con cierta duda. “Claro, las que quieras, y te diré porqué. Cuando llegué a este país, dejé de ser Alessandro para convertirme en Alex. Tú me llamaste por mi nombre y siempre te voy a dar entrevistas”, me contestó, al tiempo que sonreía. Y así fue.

En 1999 regresó a Fórmula Uno, con una pésima suerte que le dejó peores resultados con Williams. Su mal desempeño le obligó a regresar a América. En 2000 nos reencontramos, en Fontana, California. Él iba como “invitado”, pues estaba en negociaciones con varios equipos para regresar a las pistas.

Lo encontré en el estacionamiento, ya cuando las prácticas habían terminado. Platicamos sobre su fracaso y su posible regreso a la categoría, le pregunté si podía grabar sus respuestas y tomándome del hombro pidió que lo esperara, que no tenía nada que contarme; que si regresaba a la serie me daría 30 minutos para platicar de lo que quisiera.

Unos meses después anunció su regreso con el modesto equipo de Morris Nunn. Nos vimos en la carrera de Monterrey, México, y cumplió su palabra. Me concedió una entrevista de más de media hora en su trailer. Una pequeña suite dentro del camión que transportaba su auto. Una sala, televisión, horno de microondas, no faltaba nada. Hablamos más de 30 minutos y a esa charla le siguieron un par más, ya en carreras en Estados Unidos.

El 15 de septiembre de 2001, aún con el dolor de la tragedia de las Torres Gemelas de Nueva York, Champ Car se presentó en el óvalo alemán de EuroSpeedway Lausitz. Tras un inicio de temporada de sinsabores que hacía que los especialistas comenzaran a hablar de un posible retiro, Zanardi mostraba que no era viejo, sino experimentado y lideraba la competencia. Se enfilaba al triunfo luego de dar una cátedra de pericia y agresividad.

Realizó una parada de pits tardía y al tratar de regresar al óvalo perdió el control de su auto, brincó hacia la pista y fue impactado por Alex Tagliani, partiendo su auto por la mitad.

En el accidente Alessandro perdió ambas piernas. Por meses no supimos nada de él.

Cuando muchos pensamos que no volveríamos a verlo, el italiano anunció que regresaría a correr en el Campeonato Mundial de Autos Turismo (WTCC). Y lo hizo, comenzó a correr sin piernas; a volar sin alas.

El destino permitió que nos reencontráramos en el Autódromo de Amozoc, Puebla. Tenía prótesis en las piernas y se ayudaba de unos bastones para caminar a su auto. De pronto estaba frente a él y no pude esconder la mezcla de sentimientos ante la muestra de valor y coraje de Alessandro. No sabía si hablarle, llorar, aplaudir su bravura o pedirle una entrevista. Los reporteros no debemos mostrar los sentimientos.

¿No te da gusto verme amigo?”, preguntó mientras caminaba hacia mi. “Claro que sí”, respondí. “Entonces alégrate de que estoy en tu país y vamos a platicar”. Caminamos a su garage y pudimos platicar en un par de ocasiones durante el fin de semana.

Meses después del reencuentro en Puebla, un amigo me mostró esta foto, que salió en varios medios de Asia. Minutos después de la entrevista, rumbo a pits.
Meses después del reencuentro en Puebla, un amigo me mostró esta foto que salió en varios medios de Asia. Minutos después de la entrevista, rumbo a pits.

Alessandro compitió varios años en el WTCC, obviamente en un auto con adaptaciones. Gracias a la fecha mexicana pude entrevistarlo desde ese 2005 hasta el 2009.

Han pasado seis años desde la última vez que platicamos y aunque jamás se acordará de mi nombre, logró que el suyo, “Alessandro”, se viera de nuevo en los medios más importantes del mundo cuando dejó de ser un piloto regular del WTCC para participar en ciclismo paralímpico, ganando en 2011 el Maratón de Nueva York y un año después la medalla de oro en los Juegos Paralímpicos Londres en la prueba de ciclismo contrarreloj individual H4.

Hoy se prepara para ganar en Rio 2016, y mientras sigo su desempeño en el sitio del equipo olímpico de Italia, no puedo más que recordar la despedida de la última entrevista: “Te dejo, me tengo que ir corriendo”.

alex-zanardi.com
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