“Caray, te hiciste amigo de ellos. Mira, la amistad es como el alcohol con el que te emborrachan. Quieren que te emborraches con la sensación de pertenencia… Sé que piensas que son tus amigos. ¿Quieres que te consideren un verdadero amigo? Entonces sé honesto y despiadado”. Lester Bangs (Philip Seymour Hoffman) en Almost Famous.

POR CARLOS VEGA

Siempre lo supimos, pero nunca hicimos caso. Y nunca hicimos caso porque se sentía bien. Ser su amigo era ser parte, de alguna manera, de ese mundo de fama, de popularidad, de sexo, drogas y rock and roll. Ya fueran cantantes, músicos, productores, actores, directores, deportistas… Pero de los buenos, de los macizos, no pendejadas; con muchos hicimos amistad. Con ellos tomamos y brindamos con la bebida de “pertenencia”; nos emborrachamos y nos sentimos bien. Oh, sí.

Y es que, ¿quién no va a querer eso? ¿Quién, en sus cinco sentidos -o en sus tres, o en sus dos, dependiendo la ocasión-, va a negarse a esos momentos en los que el “off the record” se enciende y todo lo que pasa y se dice, en realidad nunca pasó ni se dijo? (era pre redes sociales) ¿Quién querría siquiera evitar caer en la tentación de cambiar el gafete de prensa por el de “all access”? “Él pasa, viene con nosotros”. Palabras mágicas.

Pues bien. Todos los que formamos parte de este colectivo (Carlos Meraz, Jorge Avila, Eduardo Martínez Soto Alessi, Miguel Andrés González, Carlos Vega, Rodrigo Morlesín “El Pollo”, Arturo Aguilar y Víctor “McCoy” Galván, por estricto orden de longevidad), acertadamente nombrado “Los casi famosos”, fuimos parte de eso… O por lo menos eso pensamos. Cada uno de nosotros, en diversos momentos y desde diferentes trincheras, entrevistamos, viajamos, convivimos y no pocas veces hasta nos emborrachamos con varios, muchos de los sí famosos. Fuimos sus amigos hasta que nos dimos cuenta que esa amistad era “off the record”. Nunca existió, nunca pasó. Siempre lo supimos, pero nunca hicimos caso.

Ahora, recuperados de esa casi fama, rehabilitados de esa vida llena de excesos y perversiones, nos disponemos a contar las historias que nunca fueron publicadas; a narrar las aventuras y desventuras clasificadas con el sello de “off the record”; a desvelar las anécdotas detrás de las entrevistas, las coberturas, los viajes, las convivencias. Al final de cuentas, ellos ya no son nuestros amigos. O más bien, ahora sí lo serán, porque seremos honestos y despiadados.

Señoras y señores. Niñas y niños. Bienvenidos a “Los casi famosos”. Enjoy.

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